Nuestro proyecto comienza mágicamente en un banco de una plaza en el centro de Buenos Aires; con mi perrita mirándome fijo preguntándome: ¿qué estamos haciendo acá si nosotros somos del campo?. A la noche siguiente llama una amiga y me propone un trabajo en Colonia que comencé al otro día.
Así llegamos al Barrio Sur, hoy Barrio Histórico, y crecimos en una experiencia bellísima con mi compañera uruguaya, la gente del sur y visitantes de todo el mundo.
Cuando nace nuestra segunda niña, entendimos que ya era hora de cambiar y nuestras hijas pudieron crecer entre vacas, caballos, maderas, arroyo.
Como este espacio fue muy bueno para nuestras vidas, decidimos abrirlo a otros para que también puedan disfrutarlo.